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julio 8, 2026 9 min

El Acto 2 de GitLab: el principio de un nuevo modelo organizativo

GitLab no está eliminando managers porque sean caros. Los está eliminando porque parte de lo que coordinaban ya no necesita coordinación humana. Ese es el argumento real detrás del Acto 2, la reestructuración que la compañía decidió explicar el mismo día que anunciaba un trimestre récord.

El Acto 2 de GitLab: el principio de un nuevo modelo organizativo

Rafa Diaz

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GitLab nació en 2011 como un proyecto de código abierto. Se convirtió, con los años, en una de las compañías totalmente remotas más reconocidas del mundo, hasta el punto de ser citada como modelo durante la pandemia, cuando medio planeta improvisaba lo que GitLab llevaba mucho tiempo documentando en un manual interno abierto. Salió a bolsa en 2021. Si alguna empresa sabía explicar su forma de trabajar, era esta, y lo hizo completamente público en su The Complete Guide to Remote Work.

El 11 de mayo, su CEO, Bill Staples, publicó una carta a clientes e inversores titulada «GitLab Act 2». Debajo, sin editar, incluyó la carta completa que había enviado horas antes a sus propios empleados. No anunciaba un recorte. Anunciaba que el acto anterior (el que llevó a GitLab a los mil millones de ingresos recurrentes) se había terminado. Y que el siguiente exigía una organización distinta.

Lo inusual no fue el contenido. Fue que lo hiciera público, completo y sin editar.

Del recorte al rediseño

El 2 de junio, junto a los resultados del primer trimestre, GitLab confirmó las cifras: la salida de 350 personas, el 14% de una plantilla de unas 2.580. Salida de 22 países, un 37% menos de presencia operativa directa, aunque mantendrá el servicio a esos mercados a través de su red de partners. Hasta tres capas de management eliminadas. Entre 30 y 35 millones de dólares en costes de reestructuración.

Y, en paralelo, unas cifras de negocio récord: 264 millones de dólares de ingresos en el trimestre, un 23% más que el año anterior, con un margen bruto del 88%.

Una empresa que crece y recorta a la vez no es ninguna novedad en 2026. Lo es la forma en que Staples decidió explicarlo. Insistió en que esto no era una optimización de costes, y en que la mayoría del ahorro se reinvertiría en el negocio, no en el margen. Este punto es especialmente interesante porque Staples ha entendido que en este momento, este tipo de organización debe anticiparse para sobrevivir.   

Cuando el cuello de botella deja de ser el código

El mecanismo empieza por una premisa que GitLab lleva meses repitiendo, la demanda de software no se está estabilizando, se está disparando. El coste de producir código ha caído tan rápido que la demanda se está expandiendo al mismo ritmo. Hace un año, el mercado de plataformas para desarrolladores se medía en decenas de dólares por usuario al mes. Este año se mide en cientos, y va camino de los miles.

Más software, más rápido, no significa trabajo más simple. Significa trabajo más difícil, concentrado en menos manos. En noviembre de 2025, antes incluso de anunciar el Acto 2, GitLab había publicado una encuesta sobre lo que llamó la «paradoja de la IA»: programar más rápido no elimina cuellos de botella, los desplaza. Generar código deja de ser el problema. Revisarlo, integrarlo, asegurarlo y desplegarlo con garantías, a la velocidad a la que los agentes lo producen, se convierte en el nuevo cuello de botella.

Ese desplazamiento tiene una consecuencia que GitLab nombra sin rodeos: la ingeniería relevante no desaparece, se concentra. Diseñar arquitecturas, entender el problema del cliente en profundidad, decidir bajo ambigüedad y razonar sobre fallos en sistemas distribuidos son tareas que ningún agente resuelve solo. Son, además, exactamente las habilidades que la era agéntica necesita en mayor cantidad, no en menor. La oferta de problemas técnicos profundos se multiplica al mismo ritmo que el código, y los ingenieros capaces de resolverlos se vuelven un talento más escaso, no más prescindible.

Ahí aparece una de las tensiones más importantes del caso. El recorte de plantilla convive con una afirmación explícita de que el trabajo de ingeniería que queda vale más, no menos.

La velocidad no resulve el problema, lo traslada

Hay un cambio de naturaleza, no solo de volumen, que GitLab señala con precisión. Los agentes abren merge requests en paralelo, disparan pipelines a cualquier hora y generan commits a un ritmo que ningún equipo humano sostuvo nunca. Git, la infraestructura sobre la que se construye casi todo el software del mundo, no se diseñó para ese ritmo.

En el evento Transcend, celebrado los días 10 y 11 de junio, apenas un mes después del anuncio, GitLab mostró hasta qué punto esto ya no es discurso. Presentó una reconstrucción de Git pensada para que los agentes consulten los repositorios directamente en el servidor en lugar de clonarlos, con hasta 50 veces más velocidad para completar tareas y mil veces menos tráfico de red. Participaron Anthropic, Google Cloud, AWS y Mercedes-Benz. La promesa de mayo ya tenía producto en junio.

Y aquí está la clave del problema que de verdad intenta resolver el Acto 2: un agente que abre una merge request genera actividad. Ninguna empresa necesita actividad de agentes. Necesita software funcionando que mueva el negocio. La diferencia entre ambas cosas es la orquestación, la capa que coordina a los agentes a lo largo de todo el ciclo de vida del software, asigna trabajo, gestiona el contexto, resuelve conflictos y mantiene a una persona en el bucle cuando importa.

La primera alimenta el miedo a la sustitución. La segunda obliga a rediseñar quién coordina qué, y cómo.

Demasiadas capas para tan poca empresa

Si la demanda y la orquestación explican por qué GitLab necesitaba cambiar, el aplanamiento explica qué se llevó por delante. La cifra que Staples dio a su equipo es contundente, ocho capas de management para una compañía de su tamaño son demasiadas. Cada capa añade un punto donde las prioridades y la comunicación se filtran, se diluyen o simplemente se pierden.

El razonamiento que conecta esto con la IA agéntica no es ornamental. Si los agentes automatizan revisiones, aprobaciones y traspasos (las tareas que durante años justificaron buena parte de los puestos intermedios de coordinación), mantener esas capas intactas deja de tener sentido operativo.

GitLab no está eliminando managers porque sean caros. Los está eliminando porque parte de lo que coordinaban ya no necesita coordinación humana.

De ahí nacen los tres principios que sustituyen al marco de valores que GitLab usó durante años, CREDIT (Colaboración, Resultados, Eficiencia, Diversidad, Iteración y Transparencia), construido en la era que llevó a la compañía a su salida a bolsa. Velocidad con calidad, mentalidad de propietario y resultados para el cliente. No son eslóganes nuevos por moda: son la traducción operativa de una estructura más plana, con menos traspasos y más autonomía en equipos de I+D que GitLab quiere casi duplicar, hasta unos 60, cada uno con propiedad de extremo a extremo.

Para quien se queda, la propuesta de valor que Staples articuló es concreta, no aspiracional: menos fricción y menos niveles organizativos, un nuevo bono en efectivo que apunta al 10% del salario para quienes no tenían plan de incentivos, problemas técnicos de mayor calado y, según sus palabras, la intención de hacer este rediseño una sola vez y bien, para que el equipo pueda planificar su vida sin prepararse para la siguiente ronda.

Nueva cultura, nueva propuesta de valor

Retirar CREDIT como marco de valores es la decisión más arriesgada de todo el Acto 2, y probablemente la menos comentada fuera de los círculos que conocen bien a GitLab. La apuesta es fuerte y veremos cómo evoluciona, porque sustituir valores por principios operativos es una apuesta interesante y supone una mayor focalización que puede ser un riesgo para su modelo distribuido.

Ese riesgo tiene fundamento. En GitLab, la transparencia no era una pose, era infraestructura operativa. El manual público, los organigramas abiertos, la documentación exhaustiva permitían que una organización completamente distribuida funcionara de forma asíncrona sin perder coherencia. Si esa transparencia deja de estar en la lista explícita de valores, la pregunta legítima es si sigue viva en la práctica o si se convierte en una organización menos abierta.

GitLab tiene una respuesta, aunque todavía no una prueba. Sostiene que no retira esos valores porque fueran erróneos, sino porque esta era exige una postura operativa distinta, y que buena parte de lo que CREDIT representaba sigue presente dentro de los tres principios nuevos. El propio proceso de reestructuración, llevado con una ventana de separación voluntaria y explicado en una carta íntegra al equipo, es en sí mismo un ejercicio de transparencia. Si esa coherencia se sostiene con el tiempo, o si la transparencia sobrevive solo como gesto puntual mientras desaparece como principio, es algo que todavía no se puede juzgar en junio de 2026.

Lo que GitLab parece querer ser es la prueba viva de su propia tesis. Customer zero de su plataforma, una compañía que primero usa sus agentes internamente y después se los vende a quien quiera comprobar que funcionan. Esa ambición es, a la vez, la mayor oportunidad de credibilidad que GitLab tiene delante y el mayor riesgo si el rediseño no entrega lo que promete.

Qué se lleva la función de personas

El caso de GitLab no es una guía de transformación. Es un caso, con sus propias condiciones de mercado, su propia cultura previa y sus propios riesgos todavía sin resolver. Pero hace visible algo que la mayoría de organizaciones todavía trata como un asunto de herramientas pero la IA agéntica no presiona primero sobre quién escribe el código, sino sobre cómo está diseñada la coordinación alrededor de ese trabajo. Capas de management, procesos de aprobación, marcos de valores enteros. Nada de eso queda al margen cuando la pregunta de fondo cambia.

¿Estás pensando ya en cómo será la transformación de tu organización con la llegada de la IA agéntica? ¿y en cómo adaptarte a los cambios que ya está sufriendo tu propio mercado?

Referencias

Staples, B. (2026, 11 de mayo). GitLab Act 2. GitLab Blog. https://about.gitlab.com/blog/gitlab-act-2/

GitLab Inc. (2026, 2 de junio). GitLab Reports First Quarter Fiscal Year 2027 Financial Results. GitLab Investor Relations. https://ir.gitlab.com/news/news-details/2026/GitLab-Reports-First-Quarter-Fiscal-Year-2027-Financial-Results/default.aspx

GitLab Inc. (2025, 10 de noviembre). GitLab Survey Reveals the «AI Paradox,» Faster Coding Creates New Bottlenecks Requiring Platform Solutions. GitLab Press Releases. https://about.gitlab.com/press/releases/2025-11-10-gitlab-survey-reveals-the-ai-paradox/

GitLab Inc. (2026, junio). GitLab: Built for the Agentic Engineering Era. GitLab Blog. https://about.gitlab.com/blog/gitlab-transcend-announcements/

Iyer, R. (2026, 3 de junio). GitLab cuts 14% of staff as it scales its platform to serve AI workloads. TechCrunch. https://techcrunch.com/2026/06/03/gitlab-cuts-14-of-staff-as-it-scales-its-platform-to-serve-ai-workloads/

Rogelberg, S. (2026, 3 de mayo). Sam Altman says the quiet part out loud, confirming some companies are ‘AI washing’ by blaming unrelated layoffs on the technology. Fortune. https://fortune.com/article/sam-altman-ai-washing-tech-layoffs/

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